Manual del Buen Vecino con Tendencias Suicidas
A falta de algo glamoroso -como ser barbituricos para mezclar con alcohol a la Marilyn- de alguna forma llegué a la conclusión en mis eternos soliloquios, que la mejor y menos cruenta forma de matarse, es prender el horno al máximo dejar salir el gas y esperar tranquilo el sopor. Horno viejo que no tiene valvula de seguridad, era solo cuestión de esperar y dejarse abrazar por el efecto adormecedor del gas metano.Gran problema: Había grandes chances que volaran por el aire varios vecinos, la portera, y el familiar que me encontrase. Una cosa es no tener ganas de vivir y otra muy distinta es cargarse a otros pobres infelices -o no tanto- con uno... Suicida puede ser, pero de desconsiderado no way...
Conclusión: Plan abortado.


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